Suba: Las Caras Afro Diversas

 

Hablar de la participación de la comunidad afro LGBTIQ en la localidad de Suba, se presta para varias reflexiones, entre ellas se sostiene su baja participación debido a factores sociales, históricos, políticos, culturales e idiosincrásicos. Es por eso que a partir de este planteamiento se ve reflejado un debate a tratar sobre las caras afro diversas en la localidad de Suba.

Por: Zulay Riascos, Wilson Ordoñez y Juan David Durán

Por medio digital en la comunidad de Suba se difundió la información en forma de flyer o panfleto electrónico: “Reunión Mesa F. LGBTIQ de Suba jueves 18 de julio”. Siendo las 6 de la tarde, evidente por la finalización de actividades laborales en la zona central de Suba y por el sol cayendo entre las montañas, un grupo de personas se disponían para encontrarse en la Mesa, un espacio en donde hablar de sus vivencias, problemáticas y cómo poder ayudar a encontrarles soluciones a corto y largo plazo. Lo que parecía interesante era encontrar similitud entre tanta variedad, sin embargo, ni un solo rostro afrocolombiano se acercaba, hasta que una mujer de Nigeria arribó a la reunión ya cuando esta iba a finalizar.

Hablar de la comunidad afrocolombiana en la localidad de Suba es hablar de un buen porcentaje de población que se distribuye en las periferias de esta, barrios como la Gaitana y el Rincón representan los números poblacionales más altos de la comunidad afrodescendiente en Suba, todos provenientes de esta diáspora afrocolombiana algunos del Pacífico, otros del caribe y algunos tantos nacidos en la capital.

Caminando entre las calles y sus recovecos es común ver restaurantes del Pacífico, como también una plaza para la venta de pescados, mariscos y diferentes delicias afrocolombianas, todas estas en el barrio el Rincón, donde se es atraído por los aromas a mar; las peluquerías afro tienen una particularidad en donde imponen el estilo y color visible de la comunidad afrocolombiana, es evidente ver entre calles algunos trenzados y cortes de estilo para el cabello.

Andar entre los espacios deportivos del barrio como las canchas de microfútbol y basquetbol, es observar el jolgorio y las aptitudes físicas que poseen, al contemplar esta riqueza es incuestionable sentir la cultura arraigada de la comunidad afrodescendiente, raizal y palenquera, sus voces y estilo musical son inconfundibles ya que en cada cuadra y esquina los odios de los transeúntes perciben varios géneros musicales como “la salsa, champeta, reggaetón y vallenatos” los cuales se escuchan más alto que los pasos al caminar, tanto así que es pertinente el detenerse por un momento y dejar que el cuerpo fluya al ritmo de las melodías.

La Mirada Escondida

Sin embargo, en esta localidad en donde prolifera el asentamiento afrocolombiano, existe a través del velo el sector afro LGBTIQ, quienes viven entre el sigilo y la luz de la luna donde se percibe el frío de la indiferencia y su casi nula participación.

Deambular entre la multitud y encontrar a una persona afro que haga parte de este sector es arduo, aún dentro de los mismos espacios participativos y los lugares llenos de alegría y hermandad que refleja el estar cerca de sus semejantes. Quizá, porque tener el condicionante social que significa pertenecer a la comunidad LGBTIQ se adiciona la identidad étnica de ser afro porque dentro de la sociedad que anteriormente (prevalece) era una connotación negativa, se suma a estos factores el condicionante económico.

Pero la marginalidad no es latente, esto se debe a que se percibe como una barrera invisible o como se escucha entre paredes coloquialmente un “closet construido” de la comunidad afro LGBTIQ, sin embargo, en Suba se evidencia otra realidad, la división de la comunidad LGBTIQ y la comunidad diversa, no es sistemática, pero, vienen a la mente un sin número de conjeturas, entre ellas la realidad que la comunidad afrocolombiana ha vivido entre la violencia en los territorios y las problemáticas derivadas de la carga histórica social de la comunidad afrocolombiana, lo que hace que las necesidades y los espacios de participación deban ser distintos a las de la comunidad LGBTIQ “blanco-mestiza” en Suba.

Cuando se camina por las calles de esta localidad, específicamente por el centro de ella; entre el Parque Fundacional y el Rincón, es evidente presenciar cultura popular, música y alegría entre sus habitantes. La variedad pulula como los árboles otoñales y sus hojas amarillas que tocan el asfalto. En el Parque también se reflejan miles de rostros que cuentan historias, algunas de ellas son alegres e inspiradoras y otras sentimentales y emocionales.

Una de estas cortas historias viene de la voz del profesor “Leo”, un líder afro de la localidad de Suba central, quien afirmaba en una charla entre la humedad del césped y la calidez del sol del mediodía, que existía anteriormente una palpable discriminación y estigma hacia la comunidad afro LGBTIQ, la violencia se disfrazaba como una figura en forma de “bullying” por parte de los más allegados, en donde palabras hirientes propias de la cotidianidad de la población colombiana hacían aislarlos y condenarlos por su orientación sexual, una violencia que conllevaba a cicatrices no solo internas y psicológicas sino también visibles a la vista, perdurables con el tiempo.

Sin embargo, este siglo augura un devenir positivo y reconfortante para la comunidad afro LGBTIQ y se está observando con la población colombiana, mostrando un respeto digno hacia la otredad. La investigación ¡Es Ahora! de las organizaciones “Caribe Afirmativo” y “Colombia Diversa”, evidencian el estudio que aborda la discusión sobre las comunidades afros e indígenas LGBTIQ en diferentes municipios de Colombia, lo que da como resultado el reconocimiento de la problemática y su posible solución.
Imagen tomada del sitio Caribe afirmativo

El sol cae de nuevo en las montañas y los establecimientos nocturnos en Suba acaban de abrir sus puertas a las almas que buscan con ansiedad algunas horas de celebración y alborozo, en el Rincón no es una rutina diferente a excepción de que las caras afros LGBTIQ quieren contar sus propias historias.

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